martes, 7 de mayo de 2013

Sí se puede.

Este fin de semana ha sido productivo. Con la familia a un conocido parque temático. Desconectando, pero observando. Lo típico, dos niños, muchas prisas para montar en todo, y una atracción que hace brillar de ilusión los ojos de mi hijo, a saber, los cohetes espaciales:


Como no puede ser de otra manera, hay que hacer cola, una cola que rodea la caseta de control:

A mi hijo le encanta la atracción, pero lo cierto es que tras cuatro viajes, la observación de la subida y bajada de los cohetes empieza a ser tediosa. Y los adultos que pacientemente hacemos cola nos fijamos en el entorno. Y dentro del entorno una señora, trabajadora del parque, dirige la atracción. Con una sonrisa en la cara. Hago cuentas, a aproximadamente 5 min por viaje, con 8-9 ciclos de subida y bajada de niños por hora, y por creo que doce horas... 108-120 ciclos... 

La operadora sigue con su sonrisa en la cara, y metódicamente cada vez que acaba un viaje, abre la puerta de salida del recinto, espera a que todo el mundo salga, cierra, abre la entrada al recinto, cuenta los niños y adultos que pueden pasar, cierra el recinto. La apertura y cierre de ambas puertas requieren de una pseudoherramienta. Después comprueba que las portezuelas y elementos de seguridad están colocados en su posición barquilla por barquilla, y pone en marcha la atracción. Aquí me fijo más (mi hijo ha decidido no dar conversación y me aburro), y veo esta consola:


Tras tres observaciones, veo que tiene un accionamiento para bloquear las barras de seguridad mediante una llave, y otro accionamiento para poner en marcha el movimiento de la atracción compuesto por llave y pulsador, de modo que solo se pone en marcha si se gira la llave del bloqueo de las barras de seguridad, se gira la llave de accionamiento del movimiento y posteriormente se acciona el pulsador. Parece un sistema seguro. Y en este punto me admiro. El sistema parece seguro, pero adicionalmente, la actuación de la operadora es metódica: según lo observado repite 108-120 veces un mensaje de precaución por megafonía, las 108-120 veces que detiene la atracción saca la llave que puede activar el movimiento (cuando saco la foto no esta) y se la lleva en mano, y las 108-120 veces que pone en marcha la atracción introduce la llave de nuevo. 

Empieza la sociología. Le pregunto a los padres de alrededor, en registro abogado del diablo: ¿no es algo exagerado llevarse la llave cada vez, no hay nadie dentro del recinto?.... Las miradas me fulminan,... tras unos instantes, hasta tres familias distintas me explican que puede fallar algo, que la seguridad de los niños es importante, que esto debe estar muy estudiado, incluso que prefieren esperar y estar tranquilos por que la atracción no tendrá ningún incidente....

A partir de ahí calladito y etiquetado como mal padre e inconsciente, y por eso no me atreví a preguntar si al día siguiente en el trabajo, estas observaciones que me hacían tendrían la misma lógica,

Se pueden evitar los accidentes. Si esta operadora, a todas luces competente, consciente y bien formada, puede actuar de manera segura para preservar la seguridad de terceros, ¿por que el resto no podemos? 

Me quedan mil preguntas retóricas en el tintero, pero la entrada ya es demasiado larga. 

Animo¡¡¡ y muchas gracias a todos. Perdonad por la irregularidad en la frecuencia de las entradas. Mucho lío, imagino que como cada uno de vosotros.

viernes, 22 de febrero de 2013

¿Por qué estamos aquí?

Recopilando ideas para un futuro proyecto me ha venido a la cabeza esta frase. Os pongo en antecendentes. Diciembre de 2000. Mucha ilusión. Había intentado hacer prevención en una PYME como personal de la misma, pero ahora era asesor de otras muchas empresas, y una de las tareas era...Impartir Formación¡¡¡ en cumplimiento de los artículos 18 y 19 de la LPRL.

Recuerdo el planteamiento de las charlas, ¿POR QUE ESTAMOS AQUÍ?, para luego en quince minutos introducir la LPRL, las obligaciones de la empresa, las del trabajador y finalmente desarrollar un par de horas de charla con los riesgos derivados de la tarea que los trabajadores iban a desarrollar. Parece un buen planteamiento. Recuerdo estar convencido de su efectividad. ¿Por qué estamos aquí? Por que hay una Ley que hay que cumplir. Qué puede ser más convincente que el cumplimiento de una Ley. Qué puede llamar más la atención a un trabajador que asociar sus hábitos seguros de trabajo al cumplimiento de una Ley. Qué puede orientar más su conducta que sus obligaciones reglamentariamente definidas....

Qué equivocado estaba. Como en muchas otras ocasiones confundiendo el fin con los medios. Si bien la LPRL y el RSP son herramientas (con sus carencias) valiosas y en muchas ocasiones argumentando que su incumplimiento además de otras potenciales responsabilidades implica un catálogo de sanciones recogidas en la LISOS puede ser efectivo, no debe ser el argumento de nuestra actuación, y mucho menos nuestro hilo de convicción a terceros.

Estamos aquí para evitar situaciones de riesgo y por tanto accidentes. Todo lo demás es complementario. La Ley, el Reglamento, las Evaluaciones de Riesgos, las sesiones de Formación... TODO debe estar encaminado a ello. Parece una obviedad, pero sed críticos y revisar el objetivo y efectividad de la última actuación preventiva que hayáis realizado... ¿que orientación final tenía? 

El hecho de realizar esta entrada tiene dos objetivos:
  • Intentar orientar, con las herramientas existentes, las actuaciones preventivas hacia el objetivo original.
  • Intentar que no limitemos nuestras actuaciones a las herramientas "convencionales". Observo en ocasiones que en las actuaciones técnicas nos limitamos como medio para evitar situaciones de riesgo a la realización de las actuaciones preventivas enumeradas en la Ley y Reglamento. Generalmente un efectivo desarrollo de dichas actuaciones consigue tener bajo control las condiciones materiales, pero para todas aquellas condiciones de más difícil control ¿por que no listas de chequeo, inspecciones de seguridad, autocontrol en prevención, grupos de mejora,....? y ... lo que se nos ocurra.
Para finalizar la entrada adjunto un vídeo de una situación de riesgo que entiendo sería difícilmente evitable con las herramientas "convencionales". Saludos a todos y animo¡¡¡
 

sábado, 29 de diciembre de 2012

Y más R.D. 1215/97

No dejo de encontrarme abundantes temores entre los técnicos a la hora de abordar la Evaluación de Riesgos de un puesto de trabajo cuando en el mismo existe un equipo de trabajo (vamos, en casi todos).

Existe el frecuente error de "amputar" el empleo del equipo de trabajo y Evaluar sin tener en cuenta dicho empleo. Ya lo he referenciado en muchas ocasiones, el Art. 20 del RSP:
  • "Si se concierta la especialidad de seguridad en el trabajo, el compromiso del servicio de prevención ajeno de identificar, evaluar y proponer las medidas correctoras que procedan, considerando para ello todos los riesgos de esta naturaleza existentes en la empresa, incluyendo los originados por las condiciones de las máquinas, equipos e instalaciones y la verificación de su mantenimiento adecuado, sin perjuicio de las actuaciones de certificación e inspección establecidas por la normativa de seguridad industrial, así como los derivados de las condiciones generales de los lugares de trabajo, locales y las instalaciones de servicio y protección." 
imposibilita esta opción.
Otro error frecuente es dirigir a la empresa hacia un "certificado mágico" de cumplimiento del R.D. 1215/97  por parte de una OCA, en vez de evaluar de manera exhaustiva. A este respecto la Guia de actuación inspectora respecto a evaluación de equipos de trabajo, referencia la POSIBILIDAD (que no obligación):
  • "Si el empresario usuario de una máquina quiere asegurarse documentalmente de que ésta cumple el Real Decreto 1215/97, puede solicitar de un Organismo de Control Autorizado (OCA) que proceda a la revisión de la máquina y expida, en su caso, un documento de que la misma cumple con el Real Decreto 1215/97, pero bien entendido que este requisito no está establecido ni regulado por el Real Decreto, por lo que no es obligatorio. No obstante, conviene aclarar que, además de los Organismos de Control Autorizados (OCA), el denominado "certificado de conformidad" de equipos puede ser expedido por cualquier Técnico competente, cuya titulación universitaria o profesional le habilite al respecto." pag 3 de 11.

y la Guia Técnica de Equipos de trabajo, en su apéndice F:

  • "Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 16 de la LPRL y en el artículo 4 del RSP, la primera frase de la observación preliminar del Anexo I y su repetición en la observación preliminar del Anexo II señala la  necesidad de seguir el proceso de la evaluación de riesgos, como único medio sistemático y coherente para cumplir con el objetivo de determinar cuáles son los requisitos aplicables a un equipo de trabajo y disponer de la información necesaria para seleccionar las medidas preventivas adecuadas para garantizar un nivel de seguridad acorde con los requisitos de este real decreto"
Lo que indica claramente que si bien la intervención de la OCA es una opción que puede ser conveniente y probablemente de utilidad, bajo ningún concepto exime de la realización de la Evaluación de Riesgos específica del empleo, según el uso que se realice del mismo, del equipo de trabajo. 

Para facilitar esta Evaluación, adjunto un interesante link de una biblioteca de soluciones para adaptación (término de la nueva guía en sustitución de "adecuación", cuya interpretación a tantos errores nos ha llevado) elaborada por el Instituto Francés de Seguridad, si ponéis el traductor de google, el resultado es comprensible y entiendo que de utilidad. Este es el link de la Biblioteca de soluciones de prevención de riesgos.

Muchas Gracias a todos. Animo¡¡¡¡

domingo, 2 de diciembre de 2012

Accidentes tontos, ... soluciones tontas, pero soluciones

El título de la entrada me lo regaló  íntegro una compañera (muchas, muchas gracias Yolanda). No se vosotros, pero me encuentro demasiado a menudo en conversaciones relativas a accidentes laborales en las que bien en la conclusión o bien durante la explicación del mismo, la idea que se desprende es que el accidente tiene un origen absurdo, inevitable, fruto de alguna circunstancia incontrolable, ... es un "accidente tonto". Por mucho que he revisado la Ley 31/95, no he encontrado el término y por muchas entrevistas que he mantenido con accidentados, a ninguno le provoca menos daño un accidente de esa índole subjetiva.

Un accidente es un accidente, tenga el origen más o menos fácilmente identificable o controlable. Otra cosa es que no estemos dispuestos a detenernos y ser lo suficientemente minuciosos en el análisis de ese accidente y de las causas del mismo. En muchas ocasiones esas causas son elementos materiales, hábitos, costumbres,... del centro de trabajo inamovibles por el simple hecho de que "siempre se han llevado a cabo de esta manera". En el ejemplo de mi compañera, el mero hecho de modificar la posición de una gaveta de abandono de material suponía evitar la posición de espalda y cuello inclinado, lo cual con el tiempo evitará lesiones musculoesqueléticas, y una vez planteado se adoptó como una buena decisión en el ámbito productivo. Para llegar a ese punto:
  1. No asumir como comunes/normales/asociados inamoviblemente a la tarea los daños posturales por dicha tarea. Esos accidentes "tontos", también son accidentes.
  2. Ser suficientemente minucioso como para estudiar las causas y el entorno de trabajo.
  3. Ser suficientemente valiente como para plantearlo sin complejos. ¿Acaso si esa modificación hubiera supuesto un aumento en producción no se hubiera planteado de inmediato? ¿Por que no plantear cambios en aras de mejorar las condiciones de trabajo.
  4. Contar con el todos los actores implicados, en especial los trabajadores afectados.
En este último punto me detengo. Comentando estos aspectos con mandos intermedios de algunas empresas todos acaban en este punto. Las reticencias del trabajador. Bien, vamos a ver que piensan los trabajadores, de acuerdo a la VII Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo. En uno de los puntos se solicitó a los trabajadores que señalaran, entre 25 posibles respuestas, un máximo de tres causas de estos riesgos de accidente. Los resultados, ordenados de mayor a menor frecuencia, se muestran en la Tabla:

Si nos fijamos las seis primeras, según trabajadores, tienen un enorme componente humano. ¿Es eso sinónimo de descontrol? Yo estoy seguro de que no. Si salimos del ámbito preventivo, ¿es que nadie realiza su trabajo con garantías?. Una persona que quiere mantener su puesto de trabajo y promocionar en el mismo, se preocupa de no cometer errores "tontos". Su organización además lo motiva y forma para que eso no suceda. Acabo de abrir un tema que podría ocupar muchas entradas de blog. 

Me salto algunos capítulos y me voy a otro de los conceptos recurrentes, pero muy indicado para evitar mal llamados "accidentes tontos": actitud preventiva. Alguna pautas he dado sobre la actuación del técnico, para conseguir del trabajador "ciertas regularidades de los sentimientos, pensamientos y predisposiciones a actuar hacia aspectos preventivos adecuados", se debería iniciar por parte de la empresa, con especial protagonismo del técnico un largo (y complicado) proceso, en el que se distingan varias circunstancias influyentes (en primera persona del trabajador):
  • Repetir experiencias de actuación preventiva semejantes, con resultado positivo (si mantengo condiciones de orden y limpieza de manera habitual, por ejemplo, colocar el entorno del piecerío de mi puesto de trabajo, consigo mejores posturas y no sólo me deja de doler el cuello, si no que se me reconoce como mejora el conjunto del puesto).
  • Vivencias intensas, (la tristeza que me causa el accidente de trabajo de un compañero cercano, me hace estar más predispuesto hacia mi seguridad).
  • Esquemas sociales, (para los jefes y compañeros es importante que no haya accidentes, de hecho tenemos libertad para advertir comportamientos no totalmente seguros).
  • Lo que tengo que perder, (sobre todo mi vida familiar)
  • Mis aptitudes, (mi jefe me valora no sólo por lo bien que realizo piezas con un torno, si no por la cantidad de situaciones seguras que provoco. Considero que es un valor añadido para mí conocer y practicar los comportamientos seguros)
  • Las herramientas que disponga el sistema de gestión, (dispongo de instrucciones concretas, dispongo de un canal para comunicar situaciones peligrosas, tengo autonomía sobre mi trabajo, existe un control periódico que me advierte en caso de que no aplique las medidas adecuadamente, ...)
Y seguro que me dejo muchas más.En resumen, una actitud se puede cambiar mediante nueva información, mediante experiencias agradables o desagradables, o mediante nuevas orientaciones en la conducta. Para acabar, con respecto a los "accidentes tontos", creo que los técnicos debemos cambiar la actitud, e incluirlos dentro del análisis con minuciosidad. Respecto a los propios "accidentes tontos", y a la prevención en general, los técnicos (a riesgo de ser pesado) tenemos también la función de participar en la mejora de actitud preventiva a empresas y trabajadores.

Muchas gracias por todo y ánimo. 







lunes, 15 de octubre de 2012

¿Convive el Técnico con el Burnout?

Suelo caracterizarme en las entradas por la suave pero firme exigencia hacia las actuaciones del Técnico/a en Prevención. La actuación del Técnico/a, lo he dicho en muchas ocasiones, no sé si es parte del problema, pero desde luego es parte de la solución. 

Hecha esta reflexión, lo cierto es que el contexto del trabajo del técnico no está exento de "piedras en el camino", de las que es habitual sacar conclusiones con respecto al resultado del trabajo, y no tanto con respecto a la repercusión que tienen hacia el propio Técnico/a.

Las responsabilidades del trabajo, las frustraciones ocasionales y la excesiva burocratización hacen que se alcancen en el desarrollo del trabajo de Técnico/a de Prevención importantes niveles de ansiedad y preocupación, que desembocan en muchas ocasiones en que el Técnico/a, se "queme". Y en el fragor de la discursión preventiva, pocas veces se reflexiona sobre esta afectación del Técnico/a.

Si repasamos las fases de aparición del Síndrome del Quemado en ámbito del Técnico en Prevención:

  •  Entusiasmo, si bien la profesión no tiene un componente vocacional alto, lo cierto es que el inicio del trabajo acarrea cierto grado de ilusión, y una carga positiva de implicación continuada, aderezada con el buen fin de la tarea, preservar la salud.
  • Estancamiento, en un periodo relativamente breve, las expectativas no son satisfechas, todos los factores externos al trabajo (escasa cultura preventiva tanto en empresa como en trabajador, excesiva culpabilización hacia el Técnico/a, necesidad de bastos conocimientos con necesidad de constante actualización sin una formación de base adecuada y sin tiempo para dedicar al estudio, responsabilidades, ...) y la dificultad en cuestiones de forma del mismo (empleo muy a menudo por parte de SPA´s de modelos documentales de difícil aplicación y dudosa efectividad), hacen que Técnico/a entre esta fase.
  • Frustración, se asume el trabajo como algo inútil y sin resultado. Entramos en la dinámica de la repetición de informes, "total... no ha cambiado nada, y para el caso que me van a hacer". La sóla mención de los informes, o de la actuación técnica, causa irritación.
  • Apatía, el Técnico/a se distancia del trabajo, se abandona profesionalmente, e incluso comienza en ocasiones a engañarse a sí mismo, interpretando la norma a su antojo ("reviso la ER anualmente"), entra en el círculo sin fin de la medida preventiva eterna que lo limita: "no conozco el R.D. 1215/97, luego no evalúo en detalle los equipos de trabajo, pero debo evaluar, pues mi medida será que adecúen al 1215, y por que.... por que no conozco el R.D. 1215/97". La apatía es tal que se emplea mucho más esfuerzo en justificar la falta de detalle que en proporcionarlo. En esta fase, con motivo de intervención de la autoridad laboral o más allá, de siniestralidad grave o mortal, aparece la culpabilidad en el técnico.
Resultados, en doble dirección:
  • Agotamiento emocional, con respecto al propio/a Técnico/a, las consecuencias son claras, sensación de no poder dar más de sí mismo/a, pero y con respecto al trabajo, ¿de que manera motivará en una formación o a un empresario un Técnico/a Quemado?
  • Despersonalización, sentimientos negativos hacia el entorno de trabajo, culpabilización del entorno. "No puedo evitar accidentes por que no me dan la información precisa, no me avisan cuando hay una máquina nueva, ...". De aquí entiendo que parte mucho del cinismo y sarcasmo que adorna muchas conversaciones sobre prevención: "Sí, ya, voy a proponer una medida y la van a tener en cuenta por que yo lo diga"
  • Falta de realización personal, Sensación de fracaso profesional, que acarrea sensación de fracaso de la prevención en general.
No quiero ampliar el ladrillo de entrada aunque haya mucho que decir al respecto, mi percepción es que la profesión de Técnico/a de Prevención es una de las más expuestas al Síndrome del Quemado, si bien el "ruido" que rodea la profesión hace que no se perciba como tal. Una última aportación, de Christina Maslach (la autoridad en el tema), "... no es la persona, sino la organización quien debe cambiar...", lo cual no deja de ser paradójico, puesto que como hemos visto, el Síndrome del Quemado en el Técnico/a no hace sino incrementar las condiciones que lo propician en la organización, que en nuestro caso es el conjunto del "mundo preventivo". 

Acabo por donde empecé, a pesar del referido Burnout, partamos de conocerlo para evitar los perjuicios que causa tanto en lo referido a efectos sobre el Técnico/a como sobre el entorno. Y por si queréis (con las imprecisiones que implica) evaluar vuestro nivel de "quemados", aquí os dejo un link, como no, del INSHT.

sábado, 25 de agosto de 2012

LAS DOS PREVENCIONES Y SU DISTANCIA

Por suerte o por desgracia en el devenir preventivo diario no dejo de percibir la existencias de "dos prevenciones", y cada vez más distanciadas. Entre medias, a veces el técnico, y siempre el trabajador. 

Os lo muestro con un ejemplo cuasi real. Yo vivo en un primer piso de un barrio de mi pequeña ciudad española, y coincido mucho con dos de mis vecinos, el del tercero y el del segundo. 

Uno de ellos, el del segundo, trabaja para una empresa de encofrados, por suerte continúa con cierta actividad; en materia de prevención me cuenta que fue un chaval a darles una charla sobre cuatro cosillas que en su mayoría ya conocían. Me dice que su empresa cuida la seguridad en función de las prisas que llevan y lo que le aprietan, eso sí su jefe insiste mucho en que tenagn cuidado. Sin olvidar que en muchas obras cobran por metro de hormigón. En ocasiones, en un entorno de confianza, me viene a referir que no entiende como puedo ganarme la vida con un tema como la prevención, donde confiesa "... muchas veces tenemos los trabajadores la culpa..." 

El del tercero, trabaja para un empresa de mantenimiento de parques eólicos, no pasa un trimestre sin reunión de seguridad, es íntimo del responsable de seguridad de su empresa, estuvo prácticamente una semana de formación teórico práctica previa a subir a un aerogenerador simplemente a "conocerlo". Cuando coincidimos, en el entorno de confianza descrito, en ocasiones me demanda información sobre algunos aspectos de prevención. No abundo más en la descripción de las situaciones. 

Mismo entorno, misma crisis para ambas empresas. ¿Por que nos resulta extraño la segunda circunstancia en lugar de la primera? Ambos pagan los mismos impuestos y tienen las inquietudes similares, mantener a su familia y llevar un nivel de vida aceptable. 

Ahora bien, si subrayo la extrañeza con respecto a la segunda situación en el "ciudadano medio", quiero llamar la atención de manera superlativa en ese sentimiento de extrañeza en muchos profesionales de la prevención con respecto a lo expuesto. Expresiones como "es que es una empresa grande...", "es que hay accidentes que en las pequeñas..." salen de la boca de técnicos todos los días cuando asesoran a ambas empresas.

En vez de aprender de la segunda e intentar evolucionar en la primera, se mantiene un inmovilismo justificándolo en el tamaño, actividad, volumen de negocio... o lo que sea de ambas empresas. Un sobreesfuerzo es un riesgo en ambas empresas, ambas empresas tienen obligación de intentar evitarlo, evaluarlo en su caso, y disponer de medidas preventivas. 

Ambos trabajadores tienen derecho a que sea tratado por el técnico de la organización preventiva que proceda. Llegados a este punto, ¿por que no se puede llegar a la seguridad basada en el comportamiento en empresas pequeñas? ¿por que no inspecciones de seguridad peri´´odicas en las mismas? ¿por que no liderazgo de mandos intermedios en prevención en estas empresas de menor tamaño? ¿por que no soporte documental ágil que oriente a comportamiento seguro? ¿por que las reuniones informales a pie de obra no pueden constituir un elemento motivador hacia la prevención? ¿por que no evaluar de manera detallada riesgos y comportamientos en pequeñas empresas?

Seguro que se nos ocurren muchas respuestas a estas preguntas, y todas con un más que justificable origen. No penséis que no intento ser consciente de la dificultad que entraña. Lo he vivido. Pero como he dicho en otras ocasiones es nuestro trabajo como técnicos. 

Y quiero a toda costa mantener sanos a mis dos vecinos, y, quien sabe, en breve gracias a alguno de vosotros, que el del segundo entienda lo absurdo de hablar de culpas, lo importante de saberse protegido por tu empresa y lo satisfactorio que es ganarse la vida intentando que otros no la pierdan. 

Gracias por todo, como siempre, saludos, disculpad el periodo de semiausencia, hemos ampliado la familia y he estado liado.

sábado, 7 de abril de 2012

Es que no ha cambiado nada...

De entre todas las escusas, esta se lleva la palma. Admito que las condiciones que marca la Ley de Prevención para revisar la Evaluación de Riesgos no son lo más concreto e indicativo de decisiones del mundo, pero no iniciar cualquier actuación preventiva (revisión ER, inspección de seguridad, control de medidas preventivas,...) excusándose en que las condiciones no han cambiado, como que no.

En cualquier caso, el hecho de una hipotética revisión constituye una oportunidad perfecta para profundizar den determinados riesgos (ver Amplitud y profundidad), o para implicar al personal, o bien para intentar sentar las bases en orden a realizar una instrucción de trabajo, o para comprobar el estado de aplicación y efectividad de las medidas preventivas.... y seguiría.

Tampoco es excusa argumentar la sencillez de los riesgos o del entorno. Recordad, acción permanente de mejora.

En parte relacionado con el tema, os adjunto una GUíA DE PREVENCIÓN EN OFICINAS Y DESPACHOS en la que tuve la suerte de participar junto con Esther Carrasco (pedazo de técnica, Gracias Esther). Conjuga los dos aspectos, a las oficinas, como a otros centros de trabajo, en muchas ocasiones no se vuelve una vez realizada la Evaluación inicial, "como las condiciones no cambian", y "no hay riesgos".

En la guía se intentó profundizar huyendo de lo que sería una presentación de riesgos convencional y detallando en el mayor número de aspectos posible. Espero que os sea útil.
Como siempre, muchas gracias a todos.