lunes, 10 de octubre de 2011

Levantamos un poco el pie

Hoy opino, sin que sirva de precedente.

Parece ser que Kanotep es considerado como el primer arquitecto, cuando la percepción del objetivo de la arquitectura no era proteger y acomodar a los vivos, sino albergar a los muertos para que resucitaran. Su hijo Imhotep desde luego sí que fue el primer arquitecto incluso considerado el primer ingeniero. Diseño y realizó la "dirección de obra" de la pirámide de Saqqara. Todo esto por el 2650 antes de Cristo. Desde ese punto hasta Santiago Calatrava y por ejemplo el Hemisferic de la ciudad de las artes y las ciencias de Valencia, la arquitectura, como disciplina, entiendo que ha evolucionado, y de que manera.

Desde Demóstenes que inició en la antigua Grecia (354 a.de C.)  la oratoria y el derecho hasta nuestro actual sistema judicial, entiendo que se ha evolucionado. Ahora los abogados/as, incluso los tribunales están especializados en penal, civil, separaciones, ... Hay todo un curriculo universitario, con postgrados, especializaciones, mucha jurisprudencia, ...

Podría seguir citando profesiones y continuar destrozando a base de búsquedas en wikipedia la realidad histórica, pero espero que estéis en el punto en el que yo quería ¿dónde está el origen de la prevención? ¿quién fue el primer prevencionista? ¿hasta cuando hemos evolucionado? ¿cuanto nos queda?


Escudriñando textos, y confieso que con un rigor relativo, encuentro que un tal Jartrzebosky, allá por 1857, definía las dimensiones del trabajo:


estudiandolas en aras a conseguir una mayor eficacia del mismo. Posteriormente el inicio de la ergonomía tiene una de sus localizaciones en la Inglaterra de principios del siglo XX, en plena primera guerra mundial, con el objetivo de producir más y mejores bombas. Siendo éste un mero y simple extracto de dos ejemplos de concepción de lo que podríamos llamar prevención en fechas pasadas, creo que coincidiremos en que los objetivos de estas iniciativas no iban encaminados a preservar el "equilibrio físico, psíquico y social". Deming, el "guru" de la calidad, cita en los años 60 los costes excesivos de salud como una de las "enfermedades" de la calidad en la empresa. Hay cientos de referencias más, simplemente he destacado éstas como representativas a mi juicio del enfoque anterior, que no ayudaron a que evolucionara la idea actual sobre la que se nos exige en prevención, si bien tuvo su utilidad.


Si nos localizamos en España y giramos nuestro interés hacia la protección al trabajador (que por otro lado es el planteamiento actual), supongo que la Ordenanza General de Seguridad e Higiene (1971) es la primera piedra de toque. Profeso absoluta admiración por los prevencionistas de la ordenanza, por suerte tenemos algunos en activo enseñándonos dia a día, y no sólo conocimientos, también constancia. Y a partir de ahí la Ley de Prevención (que viene de la Directiva, y a su vez de las directrices de la OIT, ... no quiero alargar, y prefiero centrarme en nuestra realidad).


Llegados a este punto, si consideráramos que la Prevención, nuestro oficio, constituyera una disciplina, constituyera "el arte de salvar vidas antes de que siquiera corran peligro", ¿que tiempo ha tenido para evolucionar?. Reflexionemos, todavía no tenemos un curriculo universitario, la especialización es escasa, no podemos considerar que sea una profesión vocacional (con el corazón en la mano, ¿cuantos estamos en prevención "de rebote"?. Por otro lado, ¿cuantas otras disciplinas debemos al menos conocer para responder con garantías al requisito legal? algo (o mucho) de ingenieria, algo de sistemas de gestión, algo de derecho, algo de tecnología eléctrica, mecánica, ... ¿y con que velocidad evolucionan a su vez estas disciplinas?

Como conclusión a estas ideas, en mi opinión, la profesión de técnico en prevención con los requerimientos y exigencias  legales actuales (subrayo esto último) hacia el resultado de su tarea es una profesión relativamente joven. Estamos haciendo recorrido, no estamos maduros. Supongo que Imhotep no pensó su pirámide para que saliera escalonada, y se llevó una buena reprimenda del faraón de turno. Tendría problemas de tiempo, dinero, medios y no dominaría todas las materias relacionadas con la construcción. No estaría bien considerado socialmente, al menos en ocasiones. Pero también creo que si no hubiera sido por la pirámide escalonada, no podríamos admirar ahora las de Keops, Kefrén y Mikerinos. Y tanto tiempo después, aquí estoy nombrándolo.


Me dicen que soy demasiado exigente en lo profesional y demasiado benévolo en lo personal. Mi reflexión de hoy sobre la profesión pretende mostrar entendimiento sobre las dificultades, pero lejos de poder constituir un atenuante para trabajos en prevención poco rigurosos, intenta dar una visión de la oportunidad que tenemos de hacer de esta profesión "el arte de salvar vidas antes de que siquiera corran peligro", de intentar hacer las pirámides sin escalones, y no poner excusas para buscarlas bien hechas.


Bueno, el contenido de la entrada de hoy me parece demasiado etéreo para lo que me gustan a mí los andamios, el 1215 y las fresadoras, espero no haberos aburrido. Como me dice un muy buen amigo Ánimo¡¡¡
Saludos y Gracias a todos.

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