domingo, 2 de diciembre de 2012

Accidentes tontos, ... soluciones tontas, pero soluciones

El título de la entrada me lo regaló  íntegro una compañera (muchas, muchas gracias Yolanda). No se vosotros, pero me encuentro demasiado a menudo en conversaciones relativas a accidentes laborales en las que bien en la conclusión o bien durante la explicación del mismo, la idea que se desprende es que el accidente tiene un origen absurdo, inevitable, fruto de alguna circunstancia incontrolable, ... es un "accidente tonto". Por mucho que he revisado la Ley 31/95, no he encontrado el término y por muchas entrevistas que he mantenido con accidentados, a ninguno le provoca menos daño un accidente de esa índole subjetiva.

Un accidente es un accidente, tenga el origen más o menos fácilmente identificable o controlable. Otra cosa es que no estemos dispuestos a detenernos y ser lo suficientemente minuciosos en el análisis de ese accidente y de las causas del mismo. En muchas ocasiones esas causas son elementos materiales, hábitos, costumbres,... del centro de trabajo inamovibles por el simple hecho de que "siempre se han llevado a cabo de esta manera". En el ejemplo de mi compañera, el mero hecho de modificar la posición de una gaveta de abandono de material suponía evitar la posición de espalda y cuello inclinado, lo cual con el tiempo evitará lesiones musculoesqueléticas, y una vez planteado se adoptó como una buena decisión en el ámbito productivo. Para llegar a ese punto:
  1. No asumir como comunes/normales/asociados inamoviblemente a la tarea los daños posturales por dicha tarea. Esos accidentes "tontos", también son accidentes.
  2. Ser suficientemente minucioso como para estudiar las causas y el entorno de trabajo.
  3. Ser suficientemente valiente como para plantearlo sin complejos. ¿Acaso si esa modificación hubiera supuesto un aumento en producción no se hubiera planteado de inmediato? ¿Por que no plantear cambios en aras de mejorar las condiciones de trabajo.
  4. Contar con el todos los actores implicados, en especial los trabajadores afectados.
En este último punto me detengo. Comentando estos aspectos con mandos intermedios de algunas empresas todos acaban en este punto. Las reticencias del trabajador. Bien, vamos a ver que piensan los trabajadores, de acuerdo a la VII Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo. En uno de los puntos se solicitó a los trabajadores que señalaran, entre 25 posibles respuestas, un máximo de tres causas de estos riesgos de accidente. Los resultados, ordenados de mayor a menor frecuencia, se muestran en la Tabla:

Si nos fijamos las seis primeras, según trabajadores, tienen un enorme componente humano. ¿Es eso sinónimo de descontrol? Yo estoy seguro de que no. Si salimos del ámbito preventivo, ¿es que nadie realiza su trabajo con garantías?. Una persona que quiere mantener su puesto de trabajo y promocionar en el mismo, se preocupa de no cometer errores "tontos". Su organización además lo motiva y forma para que eso no suceda. Acabo de abrir un tema que podría ocupar muchas entradas de blog. 

Me salto algunos capítulos y me voy a otro de los conceptos recurrentes, pero muy indicado para evitar mal llamados "accidentes tontos": actitud preventiva. Alguna pautas he dado sobre la actuación del técnico, para conseguir del trabajador "ciertas regularidades de los sentimientos, pensamientos y predisposiciones a actuar hacia aspectos preventivos adecuados", se debería iniciar por parte de la empresa, con especial protagonismo del técnico un largo (y complicado) proceso, en el que se distingan varias circunstancias influyentes (en primera persona del trabajador):
  • Repetir experiencias de actuación preventiva semejantes, con resultado positivo (si mantengo condiciones de orden y limpieza de manera habitual, por ejemplo, colocar el entorno del piecerío de mi puesto de trabajo, consigo mejores posturas y no sólo me deja de doler el cuello, si no que se me reconoce como mejora el conjunto del puesto).
  • Vivencias intensas, (la tristeza que me causa el accidente de trabajo de un compañero cercano, me hace estar más predispuesto hacia mi seguridad).
  • Esquemas sociales, (para los jefes y compañeros es importante que no haya accidentes, de hecho tenemos libertad para advertir comportamientos no totalmente seguros).
  • Lo que tengo que perder, (sobre todo mi vida familiar)
  • Mis aptitudes, (mi jefe me valora no sólo por lo bien que realizo piezas con un torno, si no por la cantidad de situaciones seguras que provoco. Considero que es un valor añadido para mí conocer y practicar los comportamientos seguros)
  • Las herramientas que disponga el sistema de gestión, (dispongo de instrucciones concretas, dispongo de un canal para comunicar situaciones peligrosas, tengo autonomía sobre mi trabajo, existe un control periódico que me advierte en caso de que no aplique las medidas adecuadamente, ...)
Y seguro que me dejo muchas más.En resumen, una actitud se puede cambiar mediante nueva información, mediante experiencias agradables o desagradables, o mediante nuevas orientaciones en la conducta. Para acabar, con respecto a los "accidentes tontos", creo que los técnicos debemos cambiar la actitud, e incluirlos dentro del análisis con minuciosidad. Respecto a los propios "accidentes tontos", y a la prevención en general, los técnicos (a riesgo de ser pesado) tenemos también la función de participar en la mejora de actitud preventiva a empresas y trabajadores.

Muchas gracias por todo y ánimo. 







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