Suelo caracterizarme en las entradas por la suave pero firme exigencia hacia las actuaciones del Técnico/a en Prevención. La actuación del Técnico/a, lo he dicho en muchas ocasiones, no sé si es parte del problema, pero desde luego es parte de la solución.
Hecha esta reflexión, lo cierto es que el contexto del trabajo del técnico no está exento de "piedras en el camino", de las que es habitual sacar conclusiones con respecto al resultado del trabajo, y no tanto con respecto a la repercusión que tienen hacia el propio Técnico/a.
Las responsabilidades del trabajo, las frustraciones ocasionales y la excesiva burocratización hacen que se alcancen en el desarrollo del trabajo de Técnico/a de Prevención importantes niveles de ansiedad y preocupación, que desembocan en muchas ocasiones en que el Técnico/a, se "queme". Y en el fragor de la discursión preventiva, pocas veces se reflexiona sobre esta afectación del Técnico/a.
- Entusiasmo, si bien la profesión no tiene un componente vocacional alto, lo cierto es que el inicio del trabajo acarrea cierto grado de ilusión, y una carga positiva de implicación continuada, aderezada con el buen fin de la tarea, preservar la salud.
- Estancamiento, en un periodo relativamente breve, las expectativas no son satisfechas, todos los factores externos al trabajo (escasa cultura preventiva tanto en empresa como en trabajador, excesiva culpabilización hacia el Técnico/a, necesidad de bastos conocimientos con necesidad de constante actualización sin una formación de base adecuada y sin tiempo para dedicar al estudio, responsabilidades, ...) y la dificultad en cuestiones de forma del mismo (empleo muy a menudo por parte de SPA´s de modelos documentales de difícil aplicación y dudosa efectividad), hacen que Técnico/a entre esta fase.
- Frustración, se asume el trabajo como algo inútil y sin resultado. Entramos en la dinámica de la repetición de informes, "total... no ha cambiado nada, y para el caso que me van a hacer". La sóla mención de los informes, o de la actuación técnica, causa irritación.
- Apatía, el Técnico/a se distancia del trabajo, se abandona profesionalmente, e incluso comienza en ocasiones a engañarse a sí mismo, interpretando la norma a su antojo ("reviso la ER anualmente"), entra en el círculo sin fin de la medida preventiva eterna que lo limita: "no conozco el R.D. 1215/97, luego no evalúo en detalle los equipos de trabajo, pero debo evaluar, pues mi medida será que adecúen al 1215, y por que.... por que no conozco el R.D. 1215/97". La apatía es tal que se emplea mucho más esfuerzo en justificar la falta de detalle que en proporcionarlo. En esta fase, con motivo de intervención de la autoridad laboral o más allá, de siniestralidad grave o mortal, aparece la culpabilidad en el técnico.
Resultados, en doble dirección:
- Agotamiento emocional, con respecto al propio/a Técnico/a, las consecuencias son claras, sensación de no poder dar más de sí mismo/a, pero y con respecto al trabajo, ¿de que manera motivará en una formación o a un empresario un Técnico/a Quemado?
- Despersonalización, sentimientos negativos hacia el entorno de trabajo, culpabilización del entorno. "No puedo evitar accidentes por que no me dan la información precisa, no me avisan cuando hay una máquina nueva, ...". De aquí entiendo que parte mucho del cinismo y sarcasmo que adorna muchas conversaciones sobre prevención: "Sí, ya, voy a proponer una medida y la van a tener en cuenta por que yo lo diga"
- Falta de realización personal, Sensación de fracaso profesional, que acarrea sensación de fracaso de la prevención en general.
No quiero ampliar el ladrillo de entrada aunque haya mucho que decir al respecto, mi percepción es que la profesión de Técnico/a de Prevención es una de las más expuestas al Síndrome del Quemado, si bien el "ruido" que rodea la profesión hace que no se perciba como tal. Una última aportación, de Christina Maslach (la autoridad en el tema), "... no es la persona, sino la organización quien debe cambiar...", lo cual no deja de ser paradójico, puesto que como hemos visto, el Síndrome del Quemado en el Técnico/a no hace sino incrementar las condiciones que lo propician en la organización, que en nuestro caso es el conjunto del "mundo preventivo".
Acabo por donde empecé, a pesar del referido Burnout, partamos de conocerlo para evitar los perjuicios que causa tanto en lo referido a efectos sobre el Técnico/a como sobre el entorno. Y por si queréis (con las imprecisiones que implica) evaluar vuestro nivel de "quemados", aquí os dejo un link, como no, del INSHT.

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